02 diciembre 2023

Ferdinand and Isabella. Un poco de Historia en inglés.










" On a cold October morning in 1469, a royal wedding took place in the city of Valladolid. The bride was a light-haired, 18-years-old princess. The groom was a pale-skinned prince whith a high voice and long, straight hair. But the preparations for the big day had been more tan a bit unusual.
 Like today, most royal weddings were extravagant public occasions, but this one was small and took place in secret. The princess had come to the city under armed guard because her half-brother, King Henry IV of Castile, wanted to arrest her. The prince had travelled to the wedding disguised as a merchant. He was almost killed when a guard threw a rock at him as he passd by a castle on his way from Saragossa. The ´happy couple´had met for the first time just four days before the wedding. They were so por they had to borrow money to pay for the celebrations! Not exactly the glamour you´d expect of a royal wedding.
  The ceremony itself was also, well, a bit weird. officially, the wedding wasn´t even legal because the princess had promised not to marry without her half-brother Henry IV´s permission. She didn´t have his permission - that´s why he wanted to arrest her. to complicate things even more, the bride and groom were second cousins. This meant they needed special permission from the Pope to get married. This could take a long time, so the Archbishop of Toledo ( who conduced the ceremony), decided to use the signature and seal of a dead pope instead. Ingenious!... but this didnt´t really help to make the wedding look more legal, did it?! "

                                                            Ferdinad and Isabella
                                                                Simon Baskett
                                                  Oxford University Press. Madrid, 2013  

05 octubre 2023

LA INDUSTRIA EN ESPAÑA

         Los antecedentes de la industrialización


           Desde finales del siglo XVIII Ilustrados y Reformistas defendieron el desarrollo y la industrialización del país. España reunía unas condiciones favorables para la actividad industrial moderna, pues contaba con una producción artesanal diversa como las Reales Fábricas de Tapices, recursos minerales suficientes para el abastecimiento, materias primas minerales y de origen orgánico, etc. 

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     Como factores negativos estaban la insuficiencia energética (carbón), la escasez de recursos tecnológicos y humanos, una excesiva mentalidad rural, la ausencia de mercado interior, etc.

    Con todo y pese a que la nación vivió la Guerra de la Independencia, la independencia de las colonias americanas o las guerras carlistas, en la primera mitad del siglo XIX tuvieron lugar algunos hechos importantes para la industrialización como fueron la construcción de los altos hornos en 1832 en Marbella, Málaga y Barcelona  y las fábricas textiles de Cataluña.

Los inicios del despegue industrial

     En la segunda mitad del siglo XIX se consolidó en Europa la Revolución Industrial. En España la industrialización avanzó pero con retraso en relación a los países europeos y con gran dependencia tecnológica y financiera de estos países.

      España era el primer país productor de hierro que se exportaba en su mayor parte a Gran Bretaña desde el puerto de Bilbao. Los barcos que lo transportaban volvían vacíos, pero pronto aprovecharon el flete de retorno para trasladar hasta el puerto de origen el carbón que precisaba la industria siderúrgica vizcaína. 
      Esta facilidad para el abastecimiento de energía y la proximidad de los yacimientos de hierro hicieron florecer la industria siderúrgica vasca en detrimento de otros lugares como el Bierzo (León), Málaga o Asturias que no pudieron hacer frente a la competencia de Bilbao.
        La industrialización española avanzó a un ritmo lento. A ello contribuyó la base rural del país, el impacto de la desamortización, la ausencia de una burguesía emprendedora, etc.  Además España tenía una situación periférica con respecto a la Europa industrial. La producción industrial española estuvo muy orientada hacia los bienes de consumo y sustentada en las industrias siderúrgica, metalúrgica y textil.

El crecimiento industrial hasta la Guerra Civil

     Durante el primer tercio del siglo XX, la industria española se afianzó notablemente gracias a la protección arancelaria y se consolidaron sectores industriales como el metalúrgico, el textil o el químico.
       El proceso de industrialización se benefició de la vuelta de capitales tras la pérdida de las colonias en 1898, de una mentalidad más emprendedora y de los beneficios comerciales derivados de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). 
  La guerra permitió el incremento de las exportaciones agrarias industriales a los países contendientes, la productividad industrial mejoró y se dio impulso a la construcción de obras públicas durante la dictadura de Primo de Rivera, sobre todo de carreteras, que resultó fundamental para la conexión de los mercados interiores. 

     En este periodo, las empresas extranjeras abandonaron la explotación de las minas españolas y la industria española seguía con  retraso y  dependencia de Europa. 
 La Guerra Civil (1936-1939) cortó la fase expansiva de la industria española. 
      Al terminar la Guerra Civil hubo que afrontar la autarquía, es decir, la autosuficiencia económica. La autarquía significó el aislamiento de España en relación con el mercado internacional y una opción por el autoabastecimiento. La política autárquica fue un fracaso porque prolongó y agudizó la escasez y carestía que se había sufrido en la Guerra Civil. 
 En 1941 se creó el Instituto Nacional de Industria ( INI ).  
 A partir de 1950 la situación fue cambiando y se logró una cierta recuperación en los niveles de renta, mejoró la situación en la posguerra y la economía española prosperó con las negociaciones con Estados Unidos y el ingreso en la ONU ( Organización de las Naciones Unidas).

  
   

 La política industrial favoreció la consolidación de algunas regiones industriales como Cataluña, País Vasco y Madrid en perjuicio de otras que quedaron como áreas subdesarrolladas y  comenzaron a padecer los efectos negativos de los desequilibrios y del éxodo rural.  A partir de 1959 se hizo el Plan de Estabilización para intentar ayudar a la industria.

22 febrero 2023

EL ESPACIO RURAL

CONDICIONANTES DE LA  ACTIVIDAD AGRARIA EN ESPAÑA

Las actividades y el espacio agrarios están influidos por factores naturales y humanos.

A. Los condicionantes naturales

Entre los condicionantes naturales destacan:

1. EL RELIEVE

 La altitud. Modifica las condiciones de humedad y temperatura. En España sólo el 11% de la superficie se halla a menos de 200 metros de altitud (somos el segundo país con mayor altitud media de Europa después de Suiza) y una gran proporción corresponde a la Meseta, cuya elevación sobre el nivel del mar realza la continentalidad y sus efectos agrarios.

 Las pendientes y desniveles. Afectan a la formación y al grado de estabilidad de los suelos, a las condiciones y formas de laboreo, a la vulnerabilidad ante la erosión, a la circulación del agua, a las posibilidades de mecanización de las faenas agrícolas, etc.

2. EL CLIMA

 El clima condiciona la agricultura. Está presente a través de las temperaturas, precipitaciones , vientos, nubosidad, etc.

El régimen climático de influencia más intensa es el mediterráneo. Su larga sequía en el verano y elevadas temperaturas, exigen adaptación a las plantas y cultivos que ha tenido como consecuencia la adopción de la trilogía de cultivos mediterráneos (trigo, vid y olivo) y la implantación del regadío para contrarrestar los efectos de la aridez estival.




Los climas españoles, sobre todo el mediterráneo, presentan mucha irregularidad de unos años a otros, siendo frecuentes las heladas, las olas de calor, las sequías, etc. que influyen negativamente sobre la agricultura y la ganadería.

3. LOS SUELOS. Condiciona la agricultura por su distinta naturaleza, estructura, composición, ubicación, etc.

4. LA VEGETACIÓN

En ocasiones se ha eliminado para cultivar otras veces se conserva para conseguir madera.


B Los condicionantes humanos

 Condicionantes históricos. Roma hace la primera ordenación agraria de la península ibérica. Sus sistemas agrarios se basan en la trilogía mediterránea y la gran explotación. Posteriormente, los musulmanes reordenan el espacio agrario dando gran importancia al regadío y producción de frutas y hortalizas para la alimentación humana. Tenemos muchas palabras de este tema que vienen del árabe:

acequia, arriate, adelfa, albahaca, alhelí, alhucema ('espliego'), arrayán, azucena, jazmín, nenúfar...

La Reconquista y la repoblación cristianas dan lugar a dos procesos de claras repercusiones en el campo español.

C Condicionantes sociales y económicos

1. El régimen de propiedad de la tierra.

La propiedad dominante en España es la propiedad privada, con algunas característica como son  un número muy elevado de pequeños propietarios que posee poca tierra (minifundios) y, en el otro extremo, un reducido número de grandes propietarios que concentra mucha tierra (latifundios)




                                           


    Latifundios

                                              


                                                             Minifundio

A este problema estructural se añade la fragmentación de la tierra en multitud de parcelas, que es un inconveniente para la explotación.

Geográficamente existen diferencias en cuanto al tipo de propiedad. La propiedad pequeña  es dominante en la mitad septentrional, en el Levante y en la franja mediterránea; las grandes fincas están más en Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía occidental.

Estas circunstancias tienen sus antecedentes, históricamente existieron tres tipos de propiedad: colectiva, estamental y particular.

La propiedad colectiva era aquella cuya titularidad correspondía a las villas y a los municipios. 

La superficie perteneciente a la Iglesia y a la nobleza constituía la propiedad estamental. La mayor parte de las tierras pertenecientes a la nobleza integraban los señoríos, cuya integridad territorial estuvo protegida durante siglos por el mayorazgo. Los bienes de la Iglesia procedían de compras y de donaciones de los fieles.

Los titulares de ambos tipos de propiedad no tenían capacidad de vender, razón por la cual se decía que estos bienes estaban en manos muertas. En consecuencia, unos y otros se encontraban apartados del mercado de la tierra y de la partición hereditaria, lo que redundaba en la escasez de tierra para los particulares y en su encarecimiento.

Ilustrados y reformistas clamaron contra esta situación y en el siglo XIX se le puso fin mediante los procesos desamortizadores. La desamortización afectó a los bienes propiedad del clero y de los municipios; la primera fue llevada a cabo por Mendizábal en 1836 y supuso la incautación de numerosas fincas pertenecientes al clero y su venta a particulares. 

La influencia de estas medidas en la estructura agraria fue muy grande, pues supuso el trasiego de una cantidad grande  de tierra de propiedad colectiva a manos de particulares. 

D .El régimen de explotación de la tierra

 Más de la mitad de las explotaciones agrarias de España son minifundios de extensión inferior a cinco hectáreas, y las explotaciones de extensión superior a 300 hectáreas representan tan sólo un 1%, aunque concentran una cantidad considerable de tierra.

Tradicionalmente, las explotaciones se han clasificado en minifundios, latifundios o explotaciones de tamaño medio; sin embargo, ello no está del todo justificado, pues las características e importancia de la explotación no dependen tanto de su superficie como de su rentabilidad económica, ya que explotaciones  muy grandes pueden ser  muy poco rentables y, en cambio, explotaciones de tamaño medio o reducido (regadío, frutales, etc.) pueden generar grandes ingresos.


E. El régimen de tenencia de la tierra

 Distinguimos entre régimen de explotación directa y régimen de explotación indirecta.

El primero consiste en que el titular de la explotación agraria, es propietario de la tierra.

La explotación indirecta resulta cuando el titular de la explotación y el propietario de la tierra no es la misma persona. En estos casos, el propietario cede la tierra para su explotación en régimen de arrendamiento, aparcería o bajo cualquier otra fórmula.

El arrendamiento es un alquiler y se establece mediante el pago de una renta cierta, convenida de antemano, en metálico o en especie, con independencia del resultado de la cosecha.

La aparcería es una sociedad a la que el sueño aporta la tierra y el aparcero, el trabajo; los gastos se satisfacen a medias y los beneficios o productos de la cosecha se reparten en la proporción establecida. 


LOS NUEVOS USOS Y FUNCIONES DEL ESPACIO RURAL.

España ha sido tradicionalmente agrícola, pero a mediados del siglo XX reproduce la transformación agrícola y pesquera. La población agraria activa se ha reducido mucho. El principal retroceso se produjo entre 1960-1970, siendo distinto en cada región: muy acusado en Madrid, País Vasco o Cataluña y menos en Extremadura y Galicia.

También ha variado el significado económico de cada subsector. Se ha llegado a una situación en la que el valor de la situación ganadera es superior a la agrícola, lo que es indicativo de una sociedad que demanda más productos ganaderos, carne y leche, que productos agrícolas tradicionales como los cereales.

A partir de los años 60 el campo sufre transformaciones como son el éxodo rural, la mecanización , la ampliación del regadío y la aparición de una nueva sociedad rural.

El éxodo rural supone el traslado de población del interior de España hacia las áreas urbanas. Esto acaba con unas relaciones sociales basadas en la existencia de una mano de obra abundante y barata.

Si hace años el espacio rural tenía una función productiva, hoy ha adquirido el valor de espacio de uso, acoge segundas viviendas de residentes en la ciudad, industrias, talleres, naves de almacenamiento, etc., que están al servicio de necesidades urbanas.

También acoge usos relacionados con el ocio, turismo rural o de naturaleza, ejemplo de ello son las áreas protegidas.

LOS DOMINIOS Y PAISAJES AGRARIOS.

 Además de los condicionantes de tipo físico: relieve, clima, suelo, agua, ..los condicionantes humanos son esenciales.

Demográficos. En función de la presión demográfica los cultivos son intensivos ( si hay mucha población para alimentar) o se abandonan las menos productivas( si hay poca población) cambiando la estructura agrícola y erosionándose las tierras abandonadas.

Técnicos. La introducción de maquinaria, abonos, fertilizantes, plaguicidas, han modificado los paisajes y transformado los paisajes de subsistencia en otros modernos dedicados al comercio.

Sociales. En España hay una diferencia entre el sur con predominio de grandes propiedades y el norte con predominio de pequeña propiedad.

Económicos. La existencia de propiedades privadas o colectivas está en relación al sistema productivo. En España predomina la propiedad privada.

Históricos. El paisaje agrario se ha ido transformando a lo largo de la historia con la introducción de técnicas de irrigación, nuevos cultivos, etc.

Políticos. Actualmente los factores políticos dependen de las pautas establecidas por la U.E. y la PAC para nuestra agricultura.


DOMINIOS Y PAISAJES AGRARIOS

El dominio atlántico

La España atlántica se caracteriza por su relieve montañoso y por la existencia de un clima húmedo con temperaturas suaves que favorecen el desarrollo de la vegetación natural. Por ello, la España atlántica es el dominio de los bosques y de los prados. La producción ganadera también es muy importante.

 Predomina la pequeña propiedad y el hábitat disperso del que forman parte multitud de aldeas y caseríos.

Los cultivos son variados, destacan los dedicados a la alimentación humana (patatas, hortalizas) y animal (maíz), y los forestales.  La ganadería vacuna se ha  desarrollado con   la producción de hierbas y forrajes. Las razas autóctonas se han mejorado con la introducción de razas extranjeras para incrementar la producción de leche, base de una potente industria.

El dominio mediterráneo interior

El interior peninsular ofrece gran diversidad paisajística sobre el denominador común de la influencia del clima mediterráneo. Los aprovechamientos agrícolas están dominados por los cultivos de secano, a pesar de que en los últimos lustros, ha ganado mucha extensión el regadío.

  Su orientación tradicional ha sido hacia la explotación cerealista (trigo y cebada) y hacia la ganadería ovina.  Se han extendido cultivos de regadío, como la remolacha, el maíz o la alfalfa.

 El oeste peninsular  pertenece a la Iberia silícea. Los suelos silíceos son poco fértiles y producen cosechas moderadas,  por esta razón predomina la  dehesa con grandes latifundios.

           

                                                  Paisaje de dehesa en Extremadura



El dominio mediterráneo litoral

Sus características son  la baja altitud sobre el nivel del mar y veranos calurosos e inviernos templados y escasas precipitaciones. 

• Cataluña está muy  especializada y con clara orientación hacia el mercado. En general, ha habido un  retroceso de los cultivos de secano y un desarrollo de la ganadería estabulada e industrial, de los cultivos hortofrutícolas y de la vid.

• El Levante acoge un regadío de elevados rendimientos y es el asiento de la huerta tradicional. Junto a las producciones hortícolas, destacan los cítricos, los frutales y el arroz. En estos espacios  se aprecia la competencia del turismo y la industria en disputa por el suelo, de modo que la agricultura está cediendo sus suelos tradicionales para otros usos y desplazándose hacia tierras de peor calidad.

• En Andalucía, compartiendo rasgos con el litoral mediterráneo, distinguimos los siguientes paisajes orientados en franjas desde Sierra Morena hasta el mar:

1) Cinegético-forestal de las montañas.

2) Las campiñas béticas son el espacio cerealista por antonomasia. Existen grandes superficies dedicadas al girasol y otras plantas industriales.

3) El paisaje del olivar.

4) Las hoyas y las depresiones interiores tienen cultivos tradicionales, como los cereales, y las plantas industriales como el tabaco y la remolacha.

5) El litoral alberga desde los cultivos subtropicales hasta los enarenados bajo el gigantesco mar de plástico 


Canarias

El archipiélago canario tiene una superficie agraria muy reducida por la naturaleza volcánica de las islas. Apenas alcanza el 20% de la superficie geográfica y se sitúa preferentemente en las zonas bajas, así como en las laderas, donde, gracias al esfuerzo humano, se han construido terrazas.

Muy condicionadas por la falta de agua y favorecidas por el régimen térmico, las islas Canarias desarrollaron una agricultura de exportación basada en el plátano, la patata y el tomate, que acusa la competencia de la producción peninsular y la disputa del suelo por parte de la promoción inmobiliaria y del turismo.  La ganadería se centra en las cabras.



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